Maldita soledad, me embarga, me hunde,
Tomó mis últimos respiros,
¿Por qué siguen allí?
Me acerco, mis pasos se hacen cada vez mas leves,
Más lentos,
Dirijo mi mirada a sus ojos,
¿Acaso no me logran ver?
Me resisto a dejarme vencer,
No concibo ser mi esclavo,
No imagino ser el suyo,
Quizás, solo necesiten unas cuantas palabras,
¿Logran oírlas?
Están aquí, lo se, pero realmente no lo están,
Vivir entre sueños no significa tenerlos,
Y aparentar no significa ser, sentir,
¿Soy quien creo ser?
Incorruptibles deseos navegan en mis pensamientos,
Execrables tal vez, pero placenteros,
¿Verdaderamente lo son?
¿Verdaderamente existen?
Protervos anhelos de ocupar ese lugar, su lugar,
Y a la vez ocupar el mío, estar allí y aquí,
Con ustedes, con ella, en ustedes, en ella,
Llenar ese vació que me estorba,
Si, ese mismo, el que me retiene aquí,
Sin ti, conmigo, sin ustedes, sólo.
Pretericiones continuas me confinan,
Me condenan a vivir el momento,
¿Es esto una condena?
O mi condena es seguirlos, seguirte, seguirme,
Tal vez, una simple frase basta,
O tal vez la respuesta sea no estar allí,
Con ustedes, ni con ellos,
Tal vez la solución sea que estés conmigo.